Nutrición
para niños y adolescentes atletas

Los
requerimientos diarios de proteínas por unidad de peso son mayores para los
niños que para los adultos para facilitar el desarrollo y el crecimiento.
Sin embargo, no esta claro si los niños atletas necesitan mas proteínas que
los niños inactivos para un crecimiento y desarrollo normal o para un rendimiento
optimo.
Los
niños requieren mas energía que los adolescentes o los adultos durante las
actividades deportivas que incluyen caminar o correr y posiblemente en otros
movimientos. Comparados con los adultos, los niños y adolescentes emplean
mas grasas y menos carbohidratos durante el ejercicio prolongado. Se debe
prestar especial atención a la deshidratación voluntaria en niños quienes
se ejercitan en climas calientes y húmedos. Para estimular la ingesta la bebida
debe tener buen sabor e incluir pequeñas cantidades de cloruro de sodio.
Introducción
Al
igual que los adultos, los niños atletas necesitan una nutrición adecuada
para mantener la salud y mejorar el rendimiento. Pero a diferencia de los
mayores, la nutrición de los mas jóvenes debe cubrir las necesidades del crecimiento
y desarrollo. Esta revisión no pretende examinar la adecuación de la ingesta
nutricional actual entre los jóvenes atletas, ni sus patrones de alimentación.
Para mayor información sobre estos aspectos consulte las revisiones de Nelson-Steen
(1996) y Loosli y Benson (1990) y artículos relacionados con jóvenes gimnastas
(Benardot y col., 1989; Ersoy, 1991), corredores (Schemmel y col., 1988),
patinadores (Delistraty y col., 1992; Ziegler y col., 1998) y luchadores (Schemmel
y col., 1988). El foco de esta revisión tratará sobre los aspectos nutricionales
que son específicos para el atleta en crecimiento: Necesidades de energía
y proteínas, utilización de carbohidratos y grasas como fuente de energía
durante el ejercicio y el mantenimiento de un adecuado balance de fluidos
y electrolitos.
REVISIÓN
DE LAS INVESTIGACIONES
Necesidades
de proteínas para el atleta en crecimiento
Para
los adultos una adecuada ingesta de proteínas es definida como la cantidad
mínima necesaria para mantener el balance de nitrógeno. Por el contrario,
los niños y adolescentes deben conservar un balance de nitrógeno positivo
(ej. Una ingesta mayor a su utilización) para mantener el crecimiento y desarrollo
de los órganos y tejidos del cuerpo. Como resultado, mientras en los adultos
la ingesta recomendada es de 0,8-1,0 g proteína / Kg de peso corporal /día,
los requerimientos de proteínas son mayores durante la pubertad (childhood)
y la adolescencia (National Research Council,1989).
Por
ejemplo, los niños con edades entre 7 a 10 años deben consumir 1,1-1,2 g/kg
por día y los niños entre 11 y 14 necesitan 1,0 g/kg por día (Ziegler y col.,
1998).
Las
proteínas proveen solo una fuente de energía menor durante el ejercicio aeróbico
(Melby y col., 1998). Los adultos que realizan frecuentemente ejercicios intensos
se pueden beneficiar de una ingesta de proteínas superior a la recomendada
para la población general (Lemon y col., 1992), pero no existen datos similares
para los niños.
Desde
un punto de vista práctico, no está claro cuando y hasta que punto las diferencias
relacionadas con la edad deben ser consideradas cuando se planifica la dieta
de un niño atleta. Existe poca información con relación al consumo de proteínas
de los jóvenes deportistas. Por ejemplo, las encuestas entre pequeños grupos
de patinadores de figura sugiere que su ingesta de proteínas es adecuada o
inclusive excede las cantidades recomendadas (Delistraty y col., 1992; Ziegler
y col., 1998). Debe notarse, que la ingesta de proteínas suficiente para alcanzar
las Ración Dietética Recomendada (RDA) podría no garantizar un adecuado estado
nutricional. Por ejemplo, un estudio de adolescentes luchadores mostró que
su nivel proteico se hacia cada vez peor a medida que avanzaba la temporada,
a pesar de que reportaban un consumo que parecía ser suficiente (Horswill
y col., 1990). Tal deficiencia relativa pudo haber sido secundaria a la práctica
de "hacer el peso" a través de la restricción de la ingesta de energía.
Además, tal restricción dietética entre luchadores universitarios puede inducir
la perdida de masa libre de grasa (Roemmich y col., 1991), lo cual se refleja
en un balance de nitrógeno negativo.
Necesidades
de energía de los niños durante el ejercicio
Los
datos obtenidos con los adultos han demostrado que las diferencias en los
requerimientos diarios de energía entre los atletas dependen del volumen o
la cantidad total de su entrenamiento y del costo de energía especifico de
sus rutinas físicas. Por ejemplo, los atletas de resistencia que tienen grandes
volúmenes de entrenamientos pueden necesitar el doble e inclusive el triple
de ingesta de calorías por día que los velocistas o los gimnastas. Mientras
la misma lógica se aplica a los atletas de todas las edades, no existen datos
específicos para los niños que se entrenan regularmente.
Así
mismo, no hay documentación con relación a la cantidad de energía que los
niños atletas gastan mientras realizan rutinas especificas de sus deportes.
Tal falta de información no permite ofrecer indicaciones de las demandas diarias
de energía en un actividad en particular.
Sin
embargo, existen razones para asegurar que los requerimientos de energía de
los jóvenes atletas son diferentes a los de los adultos. El costo energético
de la caminata o la carrera a cualquier velocidad, cuando se calcula por kg
de masa corporal, es considerablemente mayor en los niños que en los adolescentes
y los adultos; y mientras más joven es el niño, el costo relativo es mayor
(Astrand, 1952; Daniels y col., 1978; Mac Dougall y col., 1983). Por ejemplo
un niño de 7 años puede requerir entre 25 a 30% mas energía por kg de peso
corporal que un adulto joven cuando ambos caminan o corren a la misma velocidad
(Astrand, 1952). La principal razón para este "desgaste" relativo
de energía, en los niños, es la falta de una adecuada coordinación entre los
grupos de músculos agonistas y antagonistas. Durante la caminata y la carrera,
los músculos antagonistas de los niños, particularmente en su primera década
de vida, parecen no relajarse suficiente mientras los músculos agonistas se
contraen. Este patrón denominado "co-contraccion", requiere energía
metabólica adicional, lo cual hace a los niños menos metabólicamente económicos
que los adolescentes y los adultos (Frost y col., 1997). Otra posible razón
para este alto gasto metabólico, es un mayor costo de energía biomecánico
debido a una mayor frecuencia de zancadas (Unnithan & Eston, 1990). Esto
podría ser similar, aunque aun no esta comprobado, en otras actividades físicas
como la natación el ski o el patinaje.
Una
implicación practica de las diferencias descritas anteriormente en el costo
de energía es que no se deben emplear las tablas basadas en adultos cuando
se intente calcular el costo de energía de las actividades deportivas para
los niños. Tales tablas, cuando se corrigen por masa corporal, tienden a subestimar
el gasto de energía en los niños. Muy pocos intentos se han hecho por construir
tablas de costo de energía para niños de diferentes pesos corporales (Bar-Or,
1983).
Es
probable que el costo de energía disminuya a medida que la eficiencia de la
ejecución de una rutina especifica de ejercicio se incrementa. Sin embargo,
los datos experimentales ofrecen resultados poco consistentes con relación
a tales efectos en los atletas jóvenes.
En
un estudio longitudinal Daniels y col. (1978) evaluó a los mismos corredores
de cross-country por varios años. Su promedio de costo de energía durante
la carrera a una velocidad submaxima establecida se redujo a una tasa mas
rápida que la observada previamente entre los no atletas. Desafortunadamente,
la carencia de un grupo control en el estudio no permite determinar si la
disminución observada en el costo de energía se debió a un efecto del entrenamiento
o al envejecimiento. En un estudio mas reciente, Sjodin y Svedenhag (1992)
evaluaron de forma periódica, a un pequeño grupo de varones corredores y a
un grupo control entre los 12 a 20 años, Mientras el consumo de O2 a una velocidad
sub- máxima establecida fue mas bajo en los atletas, no existió diferencia
en la tasa de disminución a través del tiempo entre los dos grupos. Para confundir
aun mas los resultados, en otro estudio, un programa de entrenamientos de
10 semanas fue acompañado por la reducción en el costo de energía en el grupo
que se ejercitaba, pero no entre los del grupo control (Unnithan, 1993). En
conclusión, los efectos del entrenamiento sobre el costo de energía de la
actividad aun no están claros, tampoco se conoce si las consideraciones señaladas
tienen una implicación directa con la nutrición.
Uso
de fuentes de energía durante el ejercicio
Los
análisis de los datos sobre respiración (Martinez & Haymes, 1992), la
concentración potencial de grasas y carbohidratos en la sangre (Berg &
Keul, 1988) y las actividades de las enzimas musculares (Haralambie, 1979)
sugieren que durante el ejercicio prolongado, los niños usan relativamente
mas grasas y menos carbohidratos que los adolescentes o los adultos. Datos
no publicados (Riddell, comunicación personal) también sugieren que durante
la adolescencia, los chicos mas jóvenes queman relativamente mas grasa y menos
carbohidratos durante el ejercicio prolongado que los chicos mayores. Así
mismo, durante actividades cortas e intensas los niños parecen depender mas
sobre el metabolismo aeróbico (en el cual la grasa es la principal fuente
de energía) que en el metabolismo anaerobico (el glucógeno muscular es la
fuente de energía predominante) (Hebestreit et al., 1996).
Esta
puede ser una razón por la cual los niños usualmente son menos exitosos en
actividades "anaerobicas" de alta potencia como las carreras de
velocidad o los saltos. Las causas de estas diferencias en el uso de las fuentes
de energía aun no están claras. Tampoco se ha determinado si el hecho de que
los chicos usen las grasas preferiblemente como sustrato energético tiene
algunas implicaciones para las recomendaciones nutricionales. De la misma
forma, no existen evidencias para sugerir que los niños atletas o no atletas
deban consumir mas del 30% del total de su ingesta de energía como grasa.
Requerimientos
de fluidos y electrolitos
Una
implicación del incremento del gasto de energía durante el ejercicio es la
producción de mas calor metabólico. Debido que el costo energético de realizar
actividad física es elevado, los niños producen mas calor metabólico por unidad
de masa corporal que los adultos (Bar-Or, 1989). A pesar de que este calor
extra es disipado, la temperatura corporal puede incrementar y su almacenamiento,
en situaciones extremas, podría inducir a enfermedades relacionadas con el
calor. La evaporación del sudor es la principal vía para la disipación del
calor en las personas que se ejercitan, particularmente en climas calientes.
Mientras
el sudor es un mecanismo muy efectivo para el enfriamiento del cuerpo, este
puede producir una excesiva pérdida de fluidos y en un menor grado, de electrolitos
como el sodio y el cloro. Para prevenir esto, los fluidos y electrolitos del
cuerpo deben ser totalmente repuestos. Desafortunadamente, nuestro mecanismo
de la sed, el cual determina nuestro consumo de bebidas, casi invariablemente
subestima el requerimiento actual de liquidos durante el ejercicio prolongado.
La ingesta insuficiente de fluidos puede producir una "deshidratación
voluntaria" (deshidratación que ocurre a pesar de que se ofrecen bebidas
en abundancia).
Los
efectos de la deshidratación han sido estudiados principalmente en los adultos,
pero esta claro que las perdidas de fluidos corporales tienen efectos perjudiciales
para el rendimiento y la salud. Las pruebas de fuerza, potencia y resistencia
muscular local, usualmente no son afectadas de forma dramática por la deshidratación
(Horswill, 1992). Sin embargo, nuestra habilidad para realizar y rendir, en
rutinas de ejercicios de deportes intermitentes (ej. fútbol, baloncesto, tenis,
etc.) o en rutinas de deportes similares, pueden ser aumentadas de forma importante
si el atleta consume bebidas de carbohidratos y electrolitos antes y/o durante
tales actividades (Davis et al., 1997; Leatt & Jacobs, 1989; Vergauwen
et al., 1998; Welsh et al., 1999).
También,
tal y como revisó Sawka & Pandolf (1990), se ha mostrado repetidamente
que la deshidratación afecta adversamente el rendimiento en deportes de resistencia.
De especial relevancia para los deportes que requieren de habilidades motoras
finas y precisión (ej. Gimnasia, patinaje de figura, baloncesto) es una reducción
de la agudeza mental. Por ejemplo, una persona deshidratada no puede notar
ciertas pautas visuales (Leibowitz et al., 1972), y las pruebas mentales de
rendimiento son incrementadas cuando las bebidas deportivas son consumidas
antes y durante actividades intermitentes que simulan las competencias de
baloncesto (Welsh et al., 1999). La perdida deliberada de fluidos para "hacer
el peso" en deportes tales como la lucha o el remo puede tener efectos
psicológicos negativos tales como agresividad, irritabilidad y ansiedad (Steen
& Brownell, 1990). Mas importante aun, es que una excesiva deshidratación
puede producir o agravar enfermedades relacionadas con el calor.
La
deshidratación voluntaria ocurre en los chicos (Bar-Or et al., 1980; 1992;
Rivera-Brown et al., 1999; Wilk & Bar-Or, 1996), así como en los adultos.
Pero en los niños, la temperatura corporal durante la deshidratación se incrementa
mas rápido que en los adultos (Bar-Or et al., 1980). Por lo tanto, es esencial
prevenir o atenuar la deshidratación voluntaria en los atletas jóvenes. Patrones
inadecuados de reemplazo de fluidos también pueden producir una insuficiencia
de electrolitos. En particular, un descenso severo en la concentración de
sodio en los fluidos corporales, una condición conocida como hiponatremia,
puede producir enfermedades severas. Este descenso en la concentración de
sodio puede ocurrir, por ejemplo, cuando el atleta repone las perdidas de
orina y sudor consumiendo solo agua, la cual contiene poco o ningún sodio
(Meyer & Bar-Or, 1994). Una de las consecuencias de la hiponatremia son
los calambres musculares durante o después del ejercicio. La hiponatremia
severa en los niños puede inducir a la apatía, nauseas, vómitos, reducción
de la conciencia, mareos y en ocasiones inclusive la muerte.
¿Cómo
se podría prevenir la deshidratación voluntaria en los jóvenes atletas?. La
principal estrategia es aumentar la sed y educar a los deportistas (pero también
al entrenador, los padres y el medico de equipo) a consumir fluidos frecuentemente,
aun cuando no estén sedientos. La sed de los niños puede ser aumentada durante
el ejercicio con una bebida saborizada, con la adición de cloruro de sodio
(NaCl) y carbohidratos en cantidades usualmente encontradas en las bebidas
deportivas ej.., 18 mmol NaCl/L (110 mg/8 oz) y 6% carbohidratos (14 g/8 oz)
(Rivera-Brown et al., 1999; Wilk & Bar-Or, 1996).
En
un estudio con niños no entrenados entre 9 a 12 años que se ejercitaron de
forma intermitente en un clima caliente, el consumo voluntario se incremento
en un 45 % cuando el sabor de uva fue añadido al agua. El consumo fue aumentado
un 46% mas cuando los sujetos tomaron una bebida deportiva con sabor a uva,
que contenía carbohidratos y sodio. La ingesta adicional cuando se combinaron
los carbohidratos y el sodio fue suficiente para prevenir la deshidratación
(Wilk & Bar-Or, 1996). También ocurrió un beneficio similar en jóvenes
atletas entre 11 y 14 años muy aclimatados al ejercicio en climas calientes
(Rivera-Brown et al., 1999). Esta ultima observación es importante debido
a que los atletas entrenados, particularmente si están aclimatados al calor,
producen mucho mas sudor que los no atletas, por lo tanto, sus requerimientos
de fluidos son considerablemente altos.
El
consumo elevado de una bebida de carbohidratos y electrolitos con sabor no
ocurre solo debido a su novedad. En jóvenes entre 10 a 12 años, la deshidratación
fue prevenida cuando a los niños se les suministro Gatorade durante varias
sesiones de ejercicio en un período de 2 semanas en un clima caliente, inclusive
cuando la novedad de la bebida había pasado (Wilk et al., 1998).
Estudios
con adultos han demostrado que enfriando las bebidas a aproximadamente 10ºC
se hacen mas aceptables que a temperatura ambiente. Tal enfriamiento produce
un incremento en el consumo voluntario. Sin embargo, no existen estudios similares
con niños, pero es razonable asumir que ellos pueden obtener el mismo beneficio
cuando la bebida está fría. Por otra parte, la adición de tabletas de sal
debe ser desalentada, porque tales tabletas contienen excesivas cantidades
de sal, que puede causar irritación estomacal.
APLICACIONES
PRACTICAS
Las
limitadas investigaciones que han sido realizadas con niños activos sugieren
las siguientes recomendaciones:
*
A pesar de que los jóvenes atletas usualmente tienen suficientes proteínas
en su alimentación diaria, se debe prestar atención especial a aquellos que
limitan su ingesta de alimentos para mantener o perder su peso corporal. Tales
atletas pueden incurrir en una perdida neta de proteínas corporales y masa
corporal magra, lo cual puede comprometer su salud y su rendimiento deportivo.
*
Durante varias actividades atléticas, los niños emplean mas energía por Kg
de peso corporal que los adultos. Por lo tanto, las tablas basadas en adultos
para la estimación del gasto de energía en un determinado deporte, puede subestimar
las necesidades actuales de los niños. Como guía práctica, para los niños
entre los 8 a10 años, se podría añadir entre 20 a 25 % de los valores de los
adultos y entre 10 a 15 % para los niños entre los 11 y 14 años.
*
Al igual que los adultos, los niños subestiman sus necesidades de fluidos
durante un ejercicio que dure mas de 30 minutos. Debido a que los niños responden
a la deshidratación con un excesivo incremento en su temperatura corporal,
se debe hacer un gran esfuerzo para prevenir la deshidratación inducida por
el ejercicio en los jóvenes atletas.
*
Debe asegurarse que los niños lleguen bien hidratados a la sesión de ejercicio
o competencia y establecer pausas para hidratación cada 15 a 20 minutos durante
actividades prolongadas, inclusive cuando el niño no se sienta sediento. De
ser necesario, las reglas de ciertos deportes deben ser modificadas para facilitar
una ingesta periódica de fluidos.
*
El pesaje del atleta antes y después de la sesión de entrenamientos o competencias
es una simple y efectiva manera de determinar cuando la ingesta de fluidos
fue adecuada. Los cambios en el peso corporal son causados casi totalmente
por las variaciones en el contenido de fluidos. A los niños que no consuman
suficiente para recuperar su peso corporal normal entre las practicas o competencias,
se les debe sugerir que ingieran una cantidad adecuada de fluidos antes de
que se les permita participar en una practica posterior o una competencia.
*
Enfriar la bebida a la temperatura del refrigerador y, en particular, añadiéndole
sabor, se puede incrementar su aceptación. Los niños consumen mas de forma
voluntaria cuando el sabor es agradable. Por lo tanto, las bebidas saborizadas
deben estar disponibles para satisfacer las preferencias de sabor de cada
atleta y consumirlas antes, durante y después de cada sesión de entrenamientos
o competencias.
*
La adición de azúcar y una pequeña cantidad de sal a la bebida puede incrementar
aun más la sed del niño e incrementar así su consumo. Las bebidas deportivas
comercialmente disponibles contienen estos elementos, y tales bebidas
son consumidas en cantidades mayores que el agua, un jugo de frutas diluido
o bebidas hechas en casa (Passe et al., 1999; Rivera-Brown et al., 1999).
RESUMEN
La
mayoría de las investigaciones en nutrición deportiva han sido realizadas
con adultos. A pesar de que las respuestas fisiológicas de los niños al ejercicio
son similares, existen algunas diferencias en estas respuestas que pueden
tener implicaciones para los requerimientos nutricionales de los atletas jóvenes.
Los entrenadores, padres y médicos de equipo deben ser cuidadosos a los requerimientos
de proteínas de los jóvenes atletas; las diferencias relacionadas al gasto
de energía durante el ejercicio; la disparidad entre los niños y adultos en
la utilización de grasas y carbohidratos durante el ejercicio prolongado y
las formas de aumentar la ingesta de fluidos durante el ejercicio para prevenir
la deshidratación, particularmente en climas calientes y húmedos.
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Este
articulo ha sido traducido y adaptado de: Nutrition for child and adolescent
SSE #77 Volume 13 (2000), Number 2
Fuente:
Oded Bar-Or, MD. - Centro de Nutrición y ejercicio para niños
Universidad de Mc Master Hamilton, Ontario Canadá
Nutrición deportiva para niños y adolescentes atletas, proteinas, hidratos, grasa.
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