LA CARGA DE ENTRENAMIENTO


NOTA AL LECTOR

La "Carga de entrenamiento" es un artículo de revisión de literatura especializada. En mismo se trata de exponer e interpretar el concepto que de esta tienen los diferentes autores que han investigado y escrito acerca de las diversas manifestaciones que rodean a la aplicación de las cargas dentro de un proceso de entrenamiento.

El objetivo central de dicho texto consiste en resumir y, en segundo lugar, obtener un concepto sobre la gran base de información que del tema se posee, brindándole al lector una fuente de información fiel que le asegure el camino a lecturas mas profundas sobre dicho tema.

Además se encontraran opiniones del autor, interpretaciones y numerosas citas textuales que por el grado de importancia que presentan se creyó necesario replicar.

Profesor Pablo Añon


LA CARGA DE ENTRENAMIENTO


Como termino de carga de entrenamiento se entiende la medida cuantitativa de trabajo de entrenamiento desarrollado.

El concepto de carga comprende fundamentalmente el grado de estimulación que es provocada en el organismo, luego de un trabajo muscular y que acarreará una reacción de los sistemas funcionales de una determinada profundidad y duración.

Tomando en cuenta este concepto, surge la necesidad de entender la idea de carga interna y externa y de la introducción de los conceptos de potencial de entrenamiento de la carga y de su efecto de entrenamiento, que permiten una definición más concreta de la relación estímulo-efecto, que ofrece una mayor previsión de este último. (Verjoshanski, 1990)

El resultado del estímulo producido por la carga sobre el organismo se expresa en su efecto de entrenamiento (de aquí en adelante Ee), que se puede valorar, sobre todo, en base a los valores que varían en la condición del atleta.

El Ee se manifiesta de una manera lineal según como se acontecen los estímulos de entrenamiento.
Ee inmediato Ee retardado Ee acumulativo

L. Matveev hace referencia a tales efectos y los define de esta manera:
…"El entrenamiento inmediato es la modificación inducida por la sesión de entrenamiento en el organismo en el momento de culminar dicha sesión. Si la carga en la misma fue lo suficientemente grande, el efecto de entrenamiento se caracteriza por la disminución del nivel de capacidad de trabajo, por el agotamiento de energía del organismo, etc. Al mismo tiempo se producen procesos regenerativos de los distintos órganos y sistemas que garantizan una nueva capacidad de trabajo"...

…"El entrenamiento retardado, es en lo que se transformará el entrenamiento inmediato en dependencia del tiempo que transcurre hasta la sesión siguiente. De acuerdo a la recuperación de la capacidad de trabajo el efecto puede ser de tres órdenes:
- El Ee retardado de primer orden se caracteriza por el restablecimiento incompleto de la capacidad de trabajo; apenas comienza a alcanzar el nivel inicial. En la organización del entrenamiento utilizando este efecto se observan intervalos de descanso relativamente cortos y rígidos entre las sesiones de entrenamiento, lo que da a lugar al creciente adelanto funcional de sesión en sesión;

- El Ee retardado de segundo orden se relaciona con el reestablecimiento simple prácticamente completo de la capacidad de trabajo después de las sesiones de entrenamiento hasta alcanzar el nivel inicial. En la utilización de este efecto dentro de las sesiones de entrenamiento, se observan intervalos de descanso entre las sesiones, lo que permite afirmar y fortalecer muchos resultados positivos del mismo, pero no garantiza un aumento considerable de las sobrecargas de entrenamiento;

- El Ee retardado de entrenamiento de tercer orden se presenta con el fenómeno de supercompensación y sobre-restablecimiento, lo que permite realizar la próxima sesión de entrenamiento aumentando la cantidad y calidad del trabajo"…

En la organización del entrenamiento se utilizan los tres órdenes del efecto de entrenamiento. Cada uno de ellos, a su manera, condiciona la eficacia general del entrenamiento y se utiliza en conjugación con los demás para controlar en forma óptima el desarrollo del entrenamiento.

…"El Ee acumulativo es el resultado de la unión de los efectos inmediatos y retardados o resultantes de las sesiones de entrenamiento, el mismo tiene como base la adaptación de las estructuras funcionales del organismo"…

Por consiguiente, el Ee inmediato es la reacción actual del organismo a la carga física; el Ee retardado es el cambio de estado del organismo que se observa después de una sesión de entrenamiento; el Ee acumulativo es el resultado de la sumatoria de los efectos de entrenamiento, que se producen en el organismo, en el proceso de entrenamiento.

Sin embargo, Verjoshansky sostiene que este esquema tiene un carácter general, ya que no tiene en cuenta el aspecto cualitativo del Ee cuando se utilizan cargas de entrenamiento que tienen diferente orientación funcional. Sugiere que el Ee acumulativo puede manifestarse de diferentes formas, ya sea en función del estado actual del organismo, del orden en que se estructuren y apliquen los estímulos de entrenamiento, de la huella de la carga precedente, de la duración del tiempo de utilización de los diferentes medios (ejercicios), etc. (Verjoshansky, 1970)

Por ejemplo, el efecto final de una unidad de entrenamiento puede variar en función del orden en que se suceden los ejercicios dirigidos al desarrollo de la velocidad, la fuerza, la resistencia, o del trabajo sobre la técnica, la fuerza y la velocidad.

Es menester introducir y distinguir los conceptos de efecto de entrenamiento parcial (el resultado de estímulos de una única orientación funcional predominante) y de efecto de entrenamiento acumulativo (el resultado de estímulos producidos por cargas de diferente orientación funcional aplicados paralela o sucesivamente).

Este ejemplo de una investigación realizada por A.V. Chidykin citada por Verjoshansky, 1990 aclara el concepto: Tres grupos de deportistas realizaron ejercicios de fuerza, saltos durante seis meses. La metodología de trabajo fue la siguiente: el grupo uno ha utilizado al inicio ejercicios de fuerza y después ejercicios de pliometría, esto es el llamado método de choque para el desarrollo de la fuerza explosiva de los músculos de la pierna. El grupo dos ha utilizado los mismos medios invirtiendo las sucesión. Cada medio de entrenamiento se ha utilizado durante tres meses. El grupo 3 ha utilizado en ambos períodos, a la vez, ejercicios con pesas y ejercicios de pliometría. El volumen total ha sido el mismo para todos los grupos.

Los resultados de la investigación permiten, ante todo, conocer y comparar el Ee provocado por la utilización exclusiva de los ejercicios con pesas y los de pliometría (la primer fase del grupo 1 y 2), así como el Ee acumulativo obtenido en las dos formas diferentes de la organización de la carga, es decir, la paralela (grupo 3) y la sucesiva (segunda fase de los grupos 1 y 2).

Este experimento ha permitido las siguientes conclusiones:

1- El Ee parcial de la pliometría es mayor que con los ejercicios de pesas.

2- El Ee inicial del entrenamiento varía substancialmente si se cambia el orden cronológico de las cargas de diferente orientación funcional. Usar primero los ejercicios con las pesas y después la pliometría (grupo 1) garantiza un grado más elevado de preparación de fuerza rápida (Ee acumulativo positivo), que si el orden de los ejercicios se invierte (grupo 2). En el grupo 2, al final de la segunda fase, el Ee es considerablemente menor respecto al que se ha dado en la primera fase (Ee acumulativo negativo)

3- La utilización simultánea de los medios de entrenamiento citada en la primera fase (grupo 3) produce un efecto acumulativo mayor que en los otros grupos. Sin embargo, en la segunda fase (grupo 3), el Ee acumulativo disminuye sensiblemente porque el uso prolongado de los mismos sistemas de entrenamiento reduce el potencial de entrenamiento de la carga.

Los datos aportados ejemplifican cómo el efecto de la preparación del atleta depende de la organización del entrenamiento y cómo al organizar el mismo hay que representarse claramente qué Ee se quiere obtener en cada caso específico y que hay que hacer para obtenerlo (Verjoshansky, 1990).

CARGA Y SUPERCOMPENSACIÓN

…"El sentido de sobrecarga de entrenamiento ha sido comprendido hace mucho: ésta, al provocar el consumo de potenciales de trabajo del organismo y la fatiga, estimula los procesos de restablecimiento, y como resultado (si no se tiene en cuenta las sobrecargas extremas) va unida no solo a la recuperación de la capacidad de trabajo, sino que esta se superrestablece (supercompensación - A. Ujtomksi y otros).

La Supercompensación se produce de la siguiente manera: si un estimulo interrumpe la homeostasis, el organismo tratará de reconstituir un nuevo equilibrio correspondiente a la situación modificada: si el tipo de estímulo constituía una carga elevada no experimentada ni por el organismo entero ni por uno de sus sistemas parciales, la homeostasis se interrumpe por un denominado proceso degenerativo (catabólico). La respuesta frente a este tipo de estímulo es un incremento de los procesos constitutivos (anabólicos), con el fin de proteger la estructura, de un agotamiento excesivo de su capacidad, en caso de que se vuelva a presentar la carga experimentada. Esto significa que los procesos regenerativos no sólo procuran recuperar el nivel inicial sino que lo van a superar. Este fenómeno se observan en todos los sistemas biológicos"…(L. Matveev, 1970).



Este concepto de supercompensación está estrechamente ligado al concepto anteriormente señalado de Ee y se correlaciona directamente con las características de los estímulos a utilizar. De esta manera, la literatura sobre el tema manifiesta una coherencia en la forma de racionalizar las cargas de acuerdo al tipo de estímulo que recibirá el organismo.

Así pues, un estímulo que se presenta de forma aislada, hará perder lentamente la supercompensación y la homeostasis se volverá a establecer en el nivel inicial. Si la carga es mucho más baja de lo normal a lo largo de un determinado tiempo, el organismo se adaptará a esta situación: se instala un equilibrio a un nivel más bajo de rendimiento.

Solo si el estímulo es aplicado en la fase de supercompensación, se obtiene un aumento del nivel funcional.

La supercompensación parece ser un mecanismo protector para prevenir un nuevo vaciado de reservas en caso de repetidas cargas superiores y se caracteriza por lo tanto en ser el primer nivel de adaptación del organismo a la actividad muscular (Jakowlew, 1977).

La condición necesaria para lograr este fenómeno de adaptación es la superación de un umbral crítico de entrenamiento. En este contexto existen los siguientes mecanismos:

1: Estímulo infracrítico: no hay adaptación efectiva (cargas en un 20% o más por debajo del rendimiento actual).

2: Estímulos demasiados elevados: sobreentrenamiento (intensidad y volumen elevados con muy poco descanso).

3: Estímulos adecuados: adaptación (relación óptima entre intensidad, volumen y recuperación). (M. Grosser, 1988;1989).

El organismo procura en todos los procesos de adaptación conseguir un efecto máximo con un mínimo de esfuerzo. Siempre que pretendamos incrementar el rendimiento de un organismo hemos de aprovechar estos procesos a través de medidas adecuadas.

…"En el deporte de alto rendimiento se busca una adaptación a cargas cada vez mayores, observemos lo siguiente: una persona en estado desentrenado no será capaz de liberar más que un 70% de sus reservas energéticas genéticamente preestablecidas. La hipótesis de que el organismo guarda una reserva automáticamente protegida resulta de la observación de que se disponen mas reservas en situaciones extremas (por ej. pasando angustia ante la muerte, también se consideran influencias del doping), paralizando los mecanismos inhibidores centrales.

El entrenamiento nos permite entonces ampliar el ámbito de la energía disponible, es decir, subir el umbral de movilización. El deportista puede conseguir, en casos favorables, la activación de hasta un 95% de sus energías"…(M. Grosser, 1989).

CARACTERÍSTICAS DE LA CARGA

… "En el marco de determinadas etapas del entrenamiento, las sobrecargas no se incrementan conforme a una línea ascendente recta. Teniendo en cuenta este hecho, se diferencian sobrecargas de desarrollo, las que ocasionan en el organismo del deportista considerables cambios progresivos de carácter funcional y estructural; y sobrecargas de estabilidad, que tienen como meta principal fijar y consolidar las reestructuraciones de adaptación logradas (L. Matveev, 1970)"…

Los procesos de adaptación del organismo del atleta son determinados por la naturaleza, magnitud y la orientación de las cargas (V.N. Platonov):

- Según el carácter, las cargas se dividen en cargas de entrenamiento y cargas de competición.

- Según su magnitud, en pequeñas, medias y submaximas (casi extremas), máximas (extremas).

- Según su tendencia , se dividen en las que permiten el desarrollo de las capacidades motoras aisladas (velocidad, fuerza, coordinación, resistencia, flexibilidad) o sus componentes (aeróbicas, anaeróbicas alácticas, anaeróbicas lácticas), el perfeccionamiento de la coordinación estructural del movimiento, los componentes de la preparación psíquica o de la maestría táctica, etc.

- Según la complejidad de coordinación: las que se ejecutan en condiciones estereotipadas que no exigen una movilización importante de las capacidades de coordinación compleja.

- Según la tensión psíquica, las que presentan distintas exigencias a las posibilidades psíquicas del deportista. (Platonov, Matveev, otros)

… "La magnitud de las cargas de entrenamiento y de competición puede ser caracterizada desde el punto de vista EXTERNO e INTERNO. El aspecto "Externo" de carga desde un punto de vista mas general puede ser representado como los índices del volumen general de trabajo. Entre ellos: volumen del trabajo en horas, el volumen del trabajo cíclico en kilómetros, la cantidad de sesiones de entrenamiento y de competición.

Es posible analizar las características del aspecto "externo" de la carga de entrenamiento dividiendo los volúmenes frecuentes de la carga que refleja la planificación general del trabajo realizado con mayor intensidad o perfeccionando aspectos aislados de la preparación. Para ello se determina, por ejemplo, el porcentaje de trabajo intensivo para desarrollar cualidades y capacidades aisladas, de los medios de preparación general y espacial, etc.

Para valorar el aspecto "externo" de la carga, se utilizan los índices de su intensidad. A estos índices pertenecen: el ritmo de los movimientos, la velocidad de su ejecución, el tiempo en que se recorren los tramos y distancias, la magnitud de las sobrecargas que se aplican para desarrollar la fuerza, etc.

Sin embargo, las cargas se caracterizan sobre todo por su aspecto " Interno", es decir según la reacción del organismo al la carga impuesta.

A partir de las reacciones del organismo a las cargas impuestas, se obtienen índices en donde se manifiesta la acción adaptativa de los diferentes sistemas funcionales. Dichos índices son: El tiempo de la duración motora, el tiempo de la ejecución de un sólo movimiento, la magnitud y el carácter de los esfuerzos desarrollados, los datos sobre la actividad bioelectrica de los músculos, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, los índices de ventilación pulmonar, el volumen sanguíneo por minuto, el consumo de óxigeno, la velocidad de acumulación y la cantidad de lactato en sangre. La magnitud de la carga, además de los índices mencionados, puede ser caracterizada por la recuperación de la capacidad de trabajo, por las reservas de glucógeno, por la actividad de las encimas oxidativas, por la rapidez y movilidad de los procesos nerviosos, etc.

Las características externas e internas de la carga están estrechamente relacionadas entre sí: el aumento del volumen y de la intensidad del entrenamiento provocan desviaciones en el estado funcional de los distintos sistemas y órganos, y la aparición e intensificación de los procesos de fatiga.

Asímismo, una carga dada tendrá efectos diferentes según el estado del organismo en el momento de su ejecución. La ejecución de un trabajo mientras el organismo se encuentra inicialmente en estado de fatiga aumenta en gran medida la respuesta de los sistemas funcionales." (VN Platonov)

Tanto los índices externos como internos tienen su importancia, en la valoración y regulación del control de la carga. Con este control se pueden definir los parámetros y confrontar las reacciones en respuesta a las cargas físicas implementadas y determinar elementos de correlación entre las cargas y los cambios funcionales en el organismo.

La orientación y tendencia de las cargas, nombradas anteriormente, puede ser selectiva o compleja. Las cargas de orientación selectiva intervienen sobre un sistema funcional; al contrario las cargas de carácter complejo solicitan diversos sistemas funcionales.

Naturalmente, una acción no puede ser solo selectiva ya que toda acción motriz permite solicitar determinadas funciones de forma máxima, movilizando muy débilmente las demás. Es más pertinente hablar de orientación privilegiada que de orientación selectiva.

De hecho, es posible realizar ejercicios, o incluso microciclos, de orientación selectiva, destinados a intervenir sobre un punto muy especial de la preparación. Al contrario, a escala del mesociclo o de la etapa de entrenamiento, la orientación sólo puede ser compleja, o como máximo, privilegiada. Esto depende en gran medida del sistema de periodización del entrenamiento como de la forma de distribución de las cargas.

…"Las cargas pueden ser específicas y no específicas. la especificidad de una carga se define por la analogía de los ejercicios que la constituyen con la actividad de competición, en la que respecta a la estructura de los movimientos o los sistemas funcionales solicitados. Los ejercicios de entrenamiento específicos, al reproducir total ó parcialmente las cargas de competición, son ejecutadas a menudo en condiciones mas fáciles que en competición. Se tiene, pues, que velar para reproducir no solamente las características externas del movimiento sino la estructura de su coordinación, las características de funcionamiento muscular y las reacciones vegetativas"...(VN Platonov)

En la definición de carga, es necesario distinguir cargas de entrenamiento y cargas de competición: la actividad competitiva actual de los deportistas de alto nivel es extremadamente intensa. Por ejemplo, los atletas medio fondistas compiten durante el año hasta 50-60 veces, los nadadores 120-140, los ciclistas 160 y más, los ciclistas de carretera tienen 100 días de competición al año, etc.

Un volumen de competiciones tan elevado de los campeones de cada deporte está condicionado no sólo por la necesidad de lograr buenos resultados en las distintas competiciones, sino también por la utilización de las competiciones como el medio más fuerte para estimular las reacciones de adaptación y la preparación integral y unir todo el conjunto de premisas técnicas, tácticas, físicas y psíquicas, de cualidades y capacidades en un sólo sistema destinado a alcanzar el resultado planificado.

La cuestión es que, incluso con una planificación óptima de las cargas de entrenamiento que modelan las de competición y con la correspondiente motivación del deportista para su ejecución efectiva, el nivel de actividad funcional de los órganos reguladores y ejecutores es muy inferior al de las competiciones. Únicamente durante las competiciones, el deportista puede estar al nivel de las manifestaciones funcionales extremas y ejecutar un trabajo que le resulta superior a sus fuerzas durante las sesiones de entrenamiento.

La creación de un clima de competición dentro de la sesión de entrenamiento, permite aumentar la capacidad de trabajo de los deportistas y movilizar más profundamente las reservas funcionales del organismo.

EL VOLUMEN Y LA INTENSIDAD COMO COMPONENTES INTRINSECOS DE LA CARGAS DEL ENTRENAMIENTO

En ciertos términos se puede distinguir que la carga del entrenamiento es la relación entre la intensidad y el volumen, dependiendo de esto la dimensión de la misma.

Estos pueden incrementarse simultáneamente hasta cierto límite después del cual el aumento de la intensidad provoca la disminución del volumen y viceversa. De aquí surge la necesidad de tener en cuenta los parámetros del volumen y la intensidad de la sobrecarga, su correlación y modificación con el entrenamiento.

Sin embargo, este concepto depende del modelo de planificación a utilizar. Están ampliamente difundidos los modelos de planificación en donde el volumen y la intensidad permanecen altos durante gran parte del año, con escasa variaciones de la intensidad (Theschine, Vorobiev).

El concepto volumen de la sobrecarga se refiere a la durabilidad de su influencia y el total del trabajo realizado durante un determinado ejercicio o varios. Se podría decir que expresa el lado cuantitativo del estímulo de entrenamiento ejercido sobre el organismo del atleta.

El volumen de la carga tiene la función de alterar sistemáticamente, y de un modo duradero, la continuidad del equilibrio interno (homeostasis) del organismo. Esta alteración moviliza tanto las reservas energéticas como las plásticas (formación de nuevos tejidos), condición fundamental para que se produzcan reacciones inmediatas (específicas) provocadas por los estímulos de entrenamiento sobre una parte, a reacciones de adaptación generales (no específicas), y también al desarrollo de una adaptación a largo plazo, basada en transformaciones morfofuncionales estables del organismo. Por eso, el atleta debe desarrollar, en cada ciclo anual, grandes volúmenes de carga que le asegurarán tanto el nivel de su capacidad específica de rendimiento como el mantenimiento duradero de este nivel.

Un factor limitante del progreso en el rendimiento deportivo puede estar representado por la resistencia mecánica de las articulaciones y sus ligamentos. Estos deben ser preparados expresamente, con un volumen de trabajo de intensidad moderada, ya que en caso contrario los valores elevados de sobrecargas dinámicas al cual se enfrenta el atleta cuando se encuentra a nivel de resultados excelentes pueden provocar traumatismos articulares de graves consecuencias, como ya ha sucedido, en casos bien conocidos, en gimnasia, lanzamientos, salto de altura y triple salto. Al mismo tiempo para alcanzar un alto grado de maestría técnica y se pueda lograr una estabilidad en la misma es necesario la realización de grandes volúmenes de trabajo técnico con una alto grado de eficacia.

Constituyendo un índice únicamente cuantitativo, el volumen, por sí solo, no puede determinar la especificidad del estímulo del entrenamiento de la carga sobre el organismo y las características cualitativas de sus reacciones de adaptación. Por eso, la función del volumen en la programación de la preparación de los atletas se puede definir correctamente, sólo si se toma en consideración la magnitud, la duración y la intensidad de la carga.

La magnitud del volumen de carga es la medida cuantitativa global de las cargas de entrenamiento de diferentes orientaciones funcionales desarrolladas o programadas en un microciclo, en una etapa o en un ciclo anual. La magnitud del volumen de carga se determina antes que nada, según la cualificación del atleta. Cuanto más alto es el grado de rendimiento del atleta mayores serán los valores del volumen anual de carga y de sus fracciones en las etapas de la preparación. También se modifica el peso factorial de los volúmenes de los distintos medios de entrenamiento, como el carácter específico de las cargas y la orientación de dichas cargas en los distintos períodos.

En la práctica, la magnitud del volumen anual de la carga se establece individualmente de acuerdo a particularidades del deportista, teniendo en cuenta como fue la preparación previa, de etapas de entrenamiento anteriores.

La programación del proceso de entrenamiento determinando la magnitud óptima del volumen de carga en períodos de tiempo bien definidos es muy importante (meses, etapas, períodos). Partiendo de los volúmenes de una etapa o período se distribuyen porcentualmente de forma estratégica, los volúmenes de entrenamiento para cada orientación funcional.

El concepto intensidad de la carga se vincula a la dimensión del esfuerzo aplicado, la tensión de las funciones y la fuerza de influencia de la misma en cada momento del ejercicio o el grado de concentración del volumen del trabajo de entrenamiento en el tiempo.

La intensidad se regula por la magnitud (fuerza) de potencial de entrenamiento de los medios utilizados, de la frecuencia de su esfuerzo, del intervalo entre las repeticiones del ejercicio o las sesiones de entrenamiento con elevado potencial de entrenamiento. Y también se determina por la relación entre la magnitud del volumen de carga del tiempo que se tarda en realizarla.

El tiempo que se emplea en cumplir un ejercicio, o sea, la duración de este en el tiempo, es uno de los índices externos del volumen de la sobrecarga que más se tienen en cuenta. Este último criterio tiene un significado particularmente importante para la programación del entrenamiento en periodos prolongados, ya que tiene en cuenta el grado de concentración de la carga en el tiempo.

A su vez, la intensidad de algunos ejercicios se valora por la rapidez y el ritmo de los movimientos, la amplitud de las recargas externas que se vencen y otros índices similares.

Cuanto mayor es la intensidad del ejercicio tanto menor es su posibilidad de duración y, a la inversa, cuanto mayor es la duración del ejercicio realizado ininterrumpidamente, tanto menor es su intensidad." (Matveev, Ozolin).

En determinados períodos del ciclo anual se admite una intensificación de la carga de entrenamiento, aunque sólo después de una preparación preliminar, basada en una carga de volumen elevado, pero de baja intensidad.

En síntesis el volumen y la intensidad no funcionan como compartimentos estancos, se encuentran en una estrecha relación y van a responder en función a los medios y métodos de entrenamiento a emplear, de la tendencia u orientación fisiológica de las cargas, de la organización metodológica de éstas en los diferentes períodos, etapas, microciclos y sesiones.

La carga de entrenamiento presenta otros componentes que han de presentar modificaciones dentro del volumen y la intensidad del trabajo, entre estos se encuentra: la DURACIÓN DEL ESTIMULO, la DENSIDAD DEL ESTIMULO, la FRECUENCIA DEL ESTIMULO (Grosser).

La duración del estímulo representa el tiempo durante el cual un único contenido de un entrenamiento funciona como un estímulo de movimiento sobre el organismo (por ello este tiempo es breve cuando se trata de los saltos y largo cuando se trata de una carrera). Sin embargo, la duración del estímulo también puede ser el tiempo en que se efectúan varios estímulos (ello significa, para una serie: duración del estímulo = tiempo de la serie; mientras que en el caso de un esfuerzo de duración, la duración del estímulo = alcance del estímulo).

Por otra parte Verjoshanski, trata sobre la duración de la carga de entrenamiento como un factor que ejerce una influencia notable sobre la dinámica de la condición del atleta y representa un parámetro de la carga en la cual la probabilidad de error es particularmente elevada.

La duración del empleo del estímulo sistemáticos de entrenamiento (volumen total de la carga) está limitada por la magnitud de la reserva actual de adaptación del organismo.

Actualmente una serie de investigaciones, por ahora todavía limitadas, han establecido que la duración del empleo de una carga específica, orientada a la mejora de los mecanismos responsables de la fuerza máxima y de la fuerza explosiva, así como la capacidad aeróbica y anaeróbica, existe un límite a partir del cual la carga no ejerce más que una acción de desarrollo y sólo significa una pérdida inútil de tiempo y energía por parte del atleta.

Por lo tanto, para la programación del entrenamiento es importante tener una idea de la duración óptima del empleo de diversas cargas de diferente orientación funcional, pero también el crecimiento de respectivos índices.

Desgraciadamente todavía no se han desarrollado investigaciones específicas dirigidas a determinar cual es la duración oportuna de diversas cargas de diferente orientación funcional. Pero los datos acumulados indirectamente sobre este problema permiten aclararlo, aunque solamente una primera aproximación. Así, la fuerza muscular absoluta revela un crecimiento lineal en relación a una determinada carga, mientras que se inicia una disminución sustancial cuando se supera la duración normal del entrenamiento, que se determina por el agotamiento de la Raa del organismo.

Los datos de las investigaciones sobre atletas de alto nivel dicen que el índice de la fuerza absoluta crece constantemente con alguna ligera oscilación, en el ciclo anual.

La fuerza explosiva, cuando es objeto de formación especial, revela una marcada tendencia a decrecer. Cuanto más rápido es su crecimiento, antes se consigue una meseta. En el caso de una formación cuidadosa de la fuerza explosiva efectuada utilizando medios intensivos, la meseta se consigue en tres o cuatro meses.

En los casos en que la fuerza explosiva no es la capacidad condicional principal, por ejemplo en el caso de periodizaciones simples del ciclo anual de los decatletas, su crecimiento, con alguna oscilación, puede durar hasta diez meses.

Cargas de orientación aeróbicas provocan, en un mes, un aumento sustancial de los índices de rendimiento aeróbico (E.Pborisov, 1979; V.A. Sirenko, 1980). La dinámica de los índices de la capacidad aeróbica y de la carga desarrolla por debajo del umbral anaeróbico, es así la misma y tiene un carácter lineal durante dos o tres meses. Más adelante, independientemente del crecimiento del volumen de la carga, los índices de la capacidad aeróbica no crecen sustancialmente y oscilan entre los límites del nivel conseguido ( V. M. Zaciorskij y cols., 1974; A.P.Skorodumova, 1974; F.P.Suslov, 1977; Ju.A.Ust'kackincev, 1979; V.A.Sirenko, 1980).

En la zona de producción de energía por vía anaeróbica, el ritmo de crecimiento de la capacidad de rendimiento se queda atrás con respecto al ritmo de crecimiento de la carga de la misma orientación. Para conseguir valores máximos de la capacidad anaeróbica se necesitan cerca de cuatro meses (V.M.Zaciorskij y cols., 1974; B.S.Serafimova, 1974; N.I.Dorosenk, 1976; Ju. A.Ust'kackincev, 1979). Además, el incremento del volumen de trabajo de orientación anaeróbica ejerce una acción positiva, sólo cuando va precedido de una cantidad de trabajo aeróbico considerable que estimula el desarrollo de las reacciones aeróbicas (B.S. Seracimova, 1974; V.I.Naumenko, 1978).

La densidad del estímulo, es quizás uno de los componentes más importantes al planificar una determinada carga. Esta es la relación temporal entre el esfuerzo y la recuperación … "El descanso es un componente del entrenamiento deportivo o mejor aun, el entrenamiento lleva implícito el descanso. Pero el descanso solo puede considerarse un componente orgánico del entrenamiento cuando está organizado a tono con las regularidades del último.

Un descanso demasiado corto o demasiado largo altera la estructura del entrenamiento y se convierte en estos casos de componente imprescriptible en factor en factor de sobreentrenamiento o desentrenamiento (factor deteriorante del mismo) . De aquí surge el problema de regular de manera óptima el descanso en el entrenamiento deportivo.

El descanso (activo y pasivo) organizado de forma racional cumple dos funciones principales en el entrenamiento, únicas en su base: 1) asegura la recuperación de la capacidad de trabajo después de las sobrecargas de entrenamiento y con ello permite utilizarla otra vez; 2) sirve como un elemento para optimizar el efecto de las sobrecargas.

Como fase de restablecimiento, el descanso en el entrenamiento se racionaliza a través de medios y métodos como son el aprovechamiento de sus diversas formas (incluso el paso a otra actividad, distinta a la que provoco el cansancio); combinación del descanso activo y pasivo en determinadas variantes; introducción en los intervalos entre series de ejercicios elementos que regulen psicológicamente el entrenamiento, dirigidos a tranquilizar y tonificar al deportista, de masajes de reestablecimiento, influjos térmicos, de otros procedimiento de higiene, etc.

En el deporte moderno el conjunto de factores especiales que aceleran los procesos de reestablecimiento se complementan cada vez más con el crecimiento intenso del volumen y la intensidad de las sobrecargas de entrenamiento.

También debe tenerse en cuenta que el sentido de optimizar el descanso en el entrenamiento no se resume en el hecho de asegurar un restablecimiento en lo posible rápido y completo de la capacidad de trabajo en los intervalos entre ejercicios. Esto es imprescindible solo en determinadas situaciones (por ejemplo en la asimilación de nuevas formas, coordinadamente complicadas, de movimientos o de la educación de las cualidades de velocidad).

La utilización del descanso como medio de optimizar el efecto de las sobrecargas de entrenamiento se basa en el hecho que de su duración en los intervalos entre los ejercicios y su contenido depende de la acción de la carga precedente y el influjo de la siguiente.

Un intervalo corto, intensifica la influencia de la carga inmediata, por cuanto esta coincide con la fase del restablecimiento incompleto de la capacidad de trabajo y de la actividad funcional remanente que se conserva de la sobrecarga inmediata anterior; el descanso, suficiente para el simple restablecimiento hasta alcanzar el nivel inicial de la capacidad de trabajo, permite utilizar la carga reiterada sin disminuir, e incrementar, sus parámetros; el descanso que crea condiciones para superrestableser la capacidad de trabajo, ofrece la posibilidad de aumentar la carga inmediata, no obstante, puede reducirse el grado de la suma total de los efectos de las sobrecargas (Matveev,1977)"…

La frecuencia del estimulo es importante para configurar una sección de entrenamiento. Esta es = a la cantidad de estímulos. La frecuencia de estímulos depende de la intensidad, de la duración y de la densidad del estimulo; cuanto más grandes sean estos componentes, menor deberá ser la frecuencia de estímulos (Grosser, 1986)

PRINCIPIOS DE LA CARGA

Ahora bien, sumado a lo anteriormente citado es importante saber cúales son los principios que regulan el proceso de planificación de la carga de entrenamiento. M. Grosser cita una serie de PRINCIPIOS DE LA CARGA, que inician los efectos de adaptación: Principio de relación óptima entre carga y recuperación; Principio del incremento progresivo de la carga; Principio del incremento discontinuo de la carga; Principio de la versatilidad de la carga.

Principio de relación óptima entre carga y recuperación: La adaptación deseada decide en primer lugar sobre la elección de la intensidad de la carga, ya que "el primer proceso de degradación siempre estimula o refuerza la reacción responsable para la resíntesis" (Engelhardt, 1932, citado según Jakowlew, 1977). Además, sabemos que el estímulo ha de tener una determinada duración para provocar los procesos de supercompensación. Esto significa que la adaptación depende también del volumen de la carga, aparte de su intensidad. El volumen de una carga se consigue, como se citó anteriormente, a través de la duración de la carga o bien por al mayor número de repeticiones, con el fin de mantener la intensidad específica de la misma.

Las posibilidades del metabolismo plástico determinan la adaptación como proceso energético-intensivo. Este proceso depende de las condiciones óptimas del medio que implican a su vez una aportación suficientes de materias de resíntesis y condiciones hormonales favorables, lo que hace este proceso dependa de la fase de regeneración.

Para permitir una supercompensación son entonces decisiva las siguientes premisas: la elección de la carga adecuada (resultado entre volumen e intensidad de la carga) y la garantía de la fase de recuperación. Podemos entonces determinar el principio de la relación óptima entre carga y recuperación.

Principio de repetición y continuidad:
En la siguientes sesiones de entrenamiento se deben fomentar los procesos anabólicos después de las cargas que desequilibran la homeóstasis. Existe esta necesidad, ya que sabemos que se requieren varias repeticiones para conseguir una adaptación óptima. Sólo de esta forma, se garantiza la implicación de otros sistemas que incrementen el rendimiento, aparte de la supercompensación a través de la acumulación de sustratos.

La repetición de la misma carga que causó una clara perturbación de la homeóstasis no se ha de producir necesariamente en la sesión de entrenamiento inmediatamente después. Es más apropiado, en este caso, organizar las sucesivas sesiones de entrenamiento de manera que se mantenga el efecto de supercompensación de las componentes de reacción especialmente rápida (por ejemplo, la glucosa) sin que ello requiera una implicación excesiva de enzimas o estructuras que se encuentren en estado de resintetización. Este descanso relativo es positivo para la adaptación, apreciándose este efecto sólo a largo plazo. La medida aquí descripta cumple con las exigencias expresas en el principio de repetición y continuidad y preservan el efecto de supercompensación, conjuntamente con el principio de la relación óptima entre carga y recuperación. El concepto de repetición y su aplicación no deben llevar a una falsa interpretación: repetición significa mantener una carga en un nivel determinado de intensidad durante el tiempo necesario hasta que ya no se rompa la homeostasis, que es una señal de adaptación.
El principio de la supercompensación vuelve a determinar, durante esta fase, las medidas de carga y de recuperación, resultando positiva una reducción de la carga o cargas en otros sistemas funcionales.

Esta metodología confirma el hecho de que las diferentes cargas de entrenamiento (con acento en la fuerza, la velocidad y la resistencia) tienen un efecto mutuo positivo a pesar de sus efectos específicos. Esto es válido, sobre todo, en las fases iniciales del desarrollo del rendimiento, pero también en niveles de rendimiento más elevados se demuestra, a menudo, la necesidad de desarrollar varias cualidades, analizando detalladamente los factores de rendimiento de un deporte.

Mediante investigaciones específicas se ha encontrado la medida en que esto se ha de aplicar en los diferentes deportes. El efecto positivo para la adaptación de otro tipo de carga se aprecia también, en cierta forma, durante una misma sesión de entrenamiento. Inmediatamente después de activar las enzimas anaeróbicas, por ejemplo, se activan las enzimas aeróbicas por la mayor producción de sustancias ácidas procedentes del metabolismo y por la deuda de oxígeno que se produce durante la tarea (Jakowlew, 1977).

Este proceso puede ser apoyado por un programa de resistencia a nivel aeróbico que incrementa la circulación y la aportación energética (activación del glucógeno hepático y movilización de los lípidos), lo que tiene un efecto positivo para los procesos anabólicos de la fase de recuperación. Actualmente no existen resultados definitivos con respecto a la intensidad óptica de la carga.

Principio de incremento progresivo de la carga:
El organismo humano puede adaptarse constantemente a los cambios de carga. Cuando no se presenten cargas extremas superiores, no se producirán, en consecuencia, adaptaciones internas.

Para seguir incrementando el rendimiento se requiere un aumento de la carga del entrenamiento en un 20-40% por año. El principio del aumento progresivo de la carga indica que ello necesita de un tratamiento cuidadoso para no sobrecargar las posibilidades de las estructuras.
El incremento del rendimiento, siguiendo este principio, no se debe de entender, sin embargo, como una mejora exactamente lineal; más bien resultan, en la practica, niveles de adaptación aumentados, estancados e incluso más bajos.

El incremento se orienta evidentemente en el estado momentáneo e individual de entrenamiento (= capacidad de rendimiento, nivel de condición física). Fundamentalmente se ha de alcanzar, en general, el límite de capacidad, es decir, un grado "sano" de cansancio.

En caso de un entrenamiento general y específico de la condición física aplicamos como progresión lenta los principios conocidos de carga en el siguiente orden metodológico (Grosser, 1985): 1- aumento de la frecuencia de entrenamiento; 2- aumento del volumen; 3- aumento de la densidad del estimulo; 4- aumento de la intensidad del estimulo.

Principio de la versatilidad de la carga:
Este se ha de entender como una medida para afrontar una cierta monotonía en la carga de entrenamiento. Este principio también se ha de tener en cuenta cuando el mayor nivel de rendimiento, con unas exigencias enormemente incrementadas para los procesos de adaptación, requiere una selección estricta de las cargas específicas en cada deporte . Los tipos de carga tratados hasta el momento implican globalmente una contradicción:
* Por un lado se necesita un incremento progresivo y continuo para la adaptación estable del organismo a los estímulos,
* ello provoca, por otro lado, un estancamiento en un determinado momento, teniendo que ser "interrumpido" por una carga mucho más elevada y versátil para crear un mayor nivel de rendimiento.

Por ello se toma como máximo criterio: no crear situaciones de entrenamiento uniformes y monótonas, sino ir variando siempre las cargas, a partir de un determinado nivel de rendimiento (después del entrenamiento de base).

La forma más efectiva para mejorar el rendimiento se consigue de las siguiente maneras:
* variando las cargas (por ej. entre uniformes y discontinuas)
* variando los métodos (por ej. entre el método interválico y el continuo, etc.)

Principio del incremento discontinuo de la carga:
Una medida conocida para aplicar el efecto positivo de la adaptación a través de la activación simpática es el incremento extremo de las cargas. Ello se hace con el fin de encontrar nuevas medidas, puesto que, en el entrenamiento de alto rendimiento, la capacidad de carga del aparato muscular pasivo es limitada. Una de las aplicaciones es, por ejemplo, la carga en situación de insuficiencia de oxigeno, llevada a cabo en los entrenamientos de altura.

Cuando se trata de incremento discontinuo de la carga hay que recaer en una serie de medidas preventivas, dado que por la magnitud de los esfuerzos se puede caer en un sobreentrenamiento.

El mayor esfuerzo producido en correspondencia con el principio citado, realizado sobre todo en la fase preparatoria de la competición, lleva a la capacidad funcional y estructural a sus límites de adaptación, que fácilmente puede cambiar de una situación anabólica a una catabólica.

Para evitar la aparición consecuente del sobreentrenamiento, se ha de reducir drásticamente la carga después de una sesión de entrenamiento (o competición) de un esfuerzo muy elevado. Con ello tenemos que aceptar un breve estancamiento o una ligera reducción del rendimiento. Este procedimiento permite el desarrollo de una situación positiva para la adaptación del organismo a causa de una recuperación relativa y crea con ello una buena predisposición para el futuro incremento del rendimiento.

El principio de periodización:
Si la carga no se reduce y el organismo entra en un estado de sobreentrenamiento, se producirá una disminución incontrolada del rendimiento. En este caso se interrumpen los procesos bioquímicos, sobre todo de índole oxidativa, contrariamente a la disminución del entrenamiento. Los procesos metabólicos de oxidación son, sin embargo, decisivos para la fase de regeneración y sus efectos anabólicos, tal como ya explicamos anteriormente. El atleta agrava aún más su situación, reaccionando con entrenamientos aún más forzados frente a esta reducción del rendimiento, que no logra entender. La situación del organismo puedecomprenderse, entonces como un estancamiento en la simpaticotonia con un elevado desgaste de sustratos nada económico. El rendimiento a causa del sobreentrenamiento perdurará hasta que la capacidad disminuida del atleta le obligue a situar las cargas en un nivel que vuelva permitir el equilibrio entre resíntesis y desgaste. La recuperación del rendimiento anterior requiere entonces en primer lugar un desarrollo de la vía energética aérobica que posibilite de nuevo un incremento del rendimiento por encima del nivel perdido.

Esto significa que el incremento de la carga necesario para el desarrollo sistemático del rendimiento ha de ser seguido por una reducción temporal de la misma, estos dos aspectos los expresa el principio de la periodización. De aquí surge el hecho de dividir el año de entrenamiento en periodos, en los cuales se han de desarrollar las diferentes capacidades con sus correspondientes variaciones en las cargas para lograr una adaptación efectiva que permita desarrollar al máximo las posibilidades funcionales del atleta.

LA ORGANIZACIÓN DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO

Por organización de la carga de entrenamiento se entiende su sistematización por un período de tiempo tal que asegure la dinámica programada de la condición y el logro del nivel fijado de preparación específica condicional.

Dentro de la base de esta sistematización debe hallarse la obtención de un efecto acumulado de entrenamiento positivo de cargas de diferente orientación funcional. Además, es necesario respetar una condición indispensable: la conservación del potencial de entrenamiento de las cargas.

La organización de la carga de entrenamiento se determina según dos criterios: el carácter de su distribución en el tiempo y los principios que rigen la relación entre cargas de diferente orientación funcional.

Como distribución de la carga de entrenamiento en el tiempo se entiende de qué forma se reparte la carga en cada etapa, en cada ciclo y en el ciclo anual de entrenamiento. El reparto del volumen global de la carga y su dinámica en el ciclo anual tiene lugar según la periodización tradicional y las leyes de adaptación a largo plazo del organismo a los estímulos de entrenamiento. Pero si se habla de cargas de una única orientación funcional, es necesario distinguir dos variantes en su organización cronológica: 1) que los medios de entrenamiento sean repartidos uniformemente en el ciclo y 2) donde estos medios se concentran en etapas definidas en el ciclo anual.

La eficacia de estas variantes de organización de las cargas se valora en base a la cualificación de los atletas. Para atletas de nivel medio son eficaces ambas variables, pero para atletas de alto nivel es conveniente la segunda variante.

Así se ha descubierto que la distribución del trabajo glucolítico en el ciclo anual de los velocistas de alto nivel se ha expresado en el incremento del volumen de la carga de entrenamiento, pero no ha llevado a un aumento de su eficacia. En cambio, cuando la carga de tipo glucolítico se ha concentrado en una determinada etapa, el volumen desarrollado ha sido menor, pero se han obtenido progresos notablemente mayores en su nivel de resistencia a la velocidad de los atletas (O.A.Korneliuk). Resultados análogos se han obtenido cuando se han efectuado volúmenes concentrados de trabajo específico de fuerza en los velocistas, en mediofondistas, en boxeadores, en saltadores.

Se ha demostrado que la concentración de una carga de entrenamiento de orientación funcional única garantiza modificaciones funcionales más profundas en el organismo y cambios más sustanciales el nivel de preparación condicional de los atletas.

En el caso de la subdivisión del volumen, es como si los estímulos del entrenamiento se desintegrasen en el tiempo, provocando sólo reacciones funcionales de corta duración que no garantizan las condiciones para el desarrollo de los cambios de la adaptación de larga duración en el organismo. Una subdivisión de la carga de entrenamiento, al inicio, puede producir un cierto aumento del nivel funcional, pero después la rápida adaptación del organismo hace que se pierda el potencial de entrenamiento y se transforme en un trabajo inútil.
La relación entre las cargas de entrenamiento de diferente orientación funcional significa que si se combinan racionalmente se asegura la obtención del efecto acumulativo de entrenamiento requerido.

Si examinamos concretamente las condicionas relativas a la acumulación simple o sucesiva de cargas de diferente orientación funcional, se pueden definir casos en que hay efectos positivos y efectos negativos.

Así, por ejemplo, en el desarrollo de la fuerza explosiva la interacción positiva de las reacciones funcionales del organismo se obtienen en la práctica con esta combinación simple de los medios de entrenamiento:
- Ejercicios de salto "cortos" y "largos".
- Ejercicios con pesas y ejercicios de salto.
- Ejercicios de pesas con un 30% al 90% del máximo.
- Ejercicios con pesas y ejercicios para el desarrollo de la fase explosiva muscular, por ejemplo, saltos hacia arriba, después de un salto hacia abajo (pliometría).
- Saltos hacia arriba desde la "posición de agachados al máximo" con un peso (mínimo 10kg) y ejercicios de salto normales.
- Ejercicios con pesas (barra) y saltos partiendo de agachados al máximo con peso.

En cuanto al efecto de interacción de cargas de diferente orientación funcional en el caso del desarrollo de la resistencia, se puede establecer una interacción de cargas positiva si se tienen en cuenta los siguientes conceptos:
- Los ejercicios de carácter aeróbico se ejecutan después de las cargas de tipo anaeróbico alactacido.
- Los ejercicios de carácter aeróbico se ejecutan después de cargas de orientación anaeróbico glucolítica (de escaso volumen).
- Los ejercicios de orientación anaeróbica glucolítica se ejecutan después de cargas aneróbicas alactacidas.

En estas condiciones la carga de entrenamiento anterior crea condiciones favorables para la carga sucesiva y para el aumento del efecto de toda la sesión de entrenamiento.
Se observan interacciones negativas en estos casos:
- Los ejercicios de orientación anaeróbica alactacida se ejecutan después de un trabajo notable de orientación glucolítica.
- Se ejecutan ejercicios de orientación glucoclíta tras haber desarrollado grandes volúmenes de trabajo aeróbico (N.I.Volkov,1975).

Se ha establecido que después de grandes volúmenes de trabajo de carácter aeróbico, en el organismo, el restablecimiento de los recursos energéticos y del equilibrio neutro endocrino alterado se prolonga durante 24 a 36 hs. En este período es oportuno adoptar cargas de entrenamiento de carácter anaeróbico solo si son de escaso volumen. Estas no desarrollaran una acción negativa en la recuperación de los índices funcionales y estimularemos así el desarrollo de la capacidad anaeróbica.

El restablecimiento después de cargas de entrenamiento anaeróbico de volumen moderado, usualmente se produce en 3-8 hs. Pero los volúmenes excesivamente elevados de cargas de orientación anaeróbica retrasan el desarrollo de los procesos de recuperación. La eficacia de los entrenamientos de orientación anaeróbica alactacida empeora si la unidad de entrenamiento se desarrolla cuando la recuperación de las cargas precedentes es incompleta (M.Ja.Nabatnikova,1972; N.I.Volkov,1975; V.N.Platonov,1980).

En etapas largas de entrenamiento hay acumulación continua de efectos de entrenamiento de las cargas de diferente orientación funcional que se produce con la superposición del efecto de entrenamiento del trabajo anterior. Porque si el trabajo precedente crea premisas favorables para el trabajo sucesivo, sí que habrá una acumulación positiva del entrenamiento. Por ejemplo: en el entrenamiento de la fuerza explosiva se presenta una acumulación positiva cuando se utilizan primero cargas submáximas y al final ej. que estimulen la fuerza explosiva. Existe en este caso, una acumulación positiva puesto que la primer carga garantiza el aumento del potencial energético global del aparato neuromuscular. Se crean así las condiciones favorables para un posterior desarrollo de los procesos de adaptación, condicionados a la carga sucesiva, dirigida a mejorar la capacidad del atleta para la fuerza explosiva. La sucesión inversa de las cargas indicadas produce un efecto negativo.
El mecanismo de acumulación sucesiva se realiza sólo si el efecto de entrenamiento del trabajo anterior adquiere un trabajo estable (para ello son necesarias de 4-6 semanas). Si los ejercicios de fuerza de diferente orientación funcional se cambian después de un intervalo de tiempo breve (por ejemplo después de dos semanas), el organismo no consigue diferenciar más el carácter específico del estímulo de entrenamiento.

Estos y muchos otros ejemplos más destinados a resolver los problemas metodológicos con respecto a las cargas de diferente orientación funcional de diversa complejidad son parte de la dificultosa tarea de organización de las cargas del entrenamiento.

Quizás uno de los mayores inconvenientes que presenta la organización de la carga de entrenamiento es la elección del intervalo óptima de recuperación entre las repeticiones, ya sea en la misma sesión o entre varias unidades de entrenamiento. Hay que recordar que la esencia del entrenamiento no consiste sólo en el trabajo muscular sino también en el efecto que tienen las reacciones de compensación del organismo. Así las pausas de recuperación son un medio de entrenamiento importante que tiene la misma importancia que el trabajo muscular. Muchas veces se subraya que el arte de la conducción del entrenamiento estaba en el saber combinar racionalmente cargas específicas y en la hábil regulación del régimen de trabajo y recuperación.

El aumento de la carga como preparación para las cargas máximas: El entrenamiento se caracteriza por un aumento progresivo del volumen del trabajo y la magnitud de la carga de entrenamiento. Esto permite, en cada nueva etapa, imponer al organismo solicitaciones próximas a los límites de las posibilidades funcionales. Esta es la condición indispensable para una estipulación eficaz de sus procesos de adaptación.

Existen algunas controversias sobre la forma de intensificación del proceso de entrenamiento; para algunos, las cargas deben aumentar progresivamente de año en año, para otros , este aumento se debe practicar de golpe.

Un aumento progresivo de las cargas debe respetar las leyes siguientes:
- especialización relativamente tardía: en una época próxima a la edad que se considera óptima para la obtención de los mejores resultados;
- paso progresivo de la preparación general a la preparación específica;
- aumento progresivo del volumen del trabajo: de 100 a 200 horas por año, al principio de la carrera, a 1.300 a 1.500 horas en el más alto nivel;
- aumento progresivo del numero de sesiones de entrenamiento: de 2 a 3 por microciclo al principio, a 15 o 20 e incluso más;
- aumento del número de sesiones con carga máxima por microciclo: de una sola a 5 o 7;
- aumento progresivo de las sesiones de orientación selectiva que imponen una gran solicitación de las capacidades funcionales: sesiones destinadas a aumentar la resistencia específica, trabajo de las salidas de competición, extensión progresiva de los factores coadyuvantes (fisioterápicos, psicológicos, farmacológicos), para aumentar la capacidad de trabajo durante el entrenamiento y acelerar los procesos de recuperación.
La evolución cíclica de la administración de la carga: la administración de las cargas de entrenamiento debe tener en cuenta las leyes de la fatiga y la recuperación después de una actividad física intensa.
La evolución de las cargas de entrenamiento permite poner en relieve, en el interior de un ciclo de entrenamiento, las relaciones entre las características de un trabajo intenso (volumen, intensidad, orientación privilegiada) y la recuperación. Claro que es difícil establecer leyes estrictas con respecto a los aspectos temporales de estas evoluciones, tantos son los factores que pueden influirlos: desde la edad, hasta la etapa de preparación en la cual se encuentra.

Sin embargo se puede distinguir un determinado número de orientaciones grales. invariables.
- Las curvas de volumen e intensidad de trabajo está naturalmente orientadas en sentido opuesto: los grandes volúmenes de trabajo (por ej., en la primera etapa del período de preparación) están asociados a una débil intensidad. El aumento de la intensidad, con elevación de la proporción de entrenamiento específico ocasiona una disminución del volumen de trabajo.
- La evolución de la administración de las cargas está igualmente en función de la orientación privilegiada de éstas.
- Se tiene que respetar una alternancia entre los periodos de gran carga o de trabajo intenso y los períodos de alivio, que crean las condiciones de recuperación y del desarrollo eficaz de los procesos de adaptación.

Así, la planificación de las cargas de entrenamiento permite asociar sin contradicción, sesiones con orientaciones privilegiadas diferentes, intensidad y volumen de trabajo, proceso de fatiga y de recuperación.

Permite desarrollar armoniosamente las cualidades necesarias para la performance, favorece el aumento de la capacidad de trabajo al permitir al organismo que soporte mayores volúmenes de entrenamiento, favoreciendo los procesos de recuperación de manera que prevenga la sobrecarga de los sistemas funcionales.

Fuente: Prof. Pablo Añon, Revista digital Datasport.

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