Una
empresa de EEUU crea el primer banco privado de células madre

Una
compañía estadounidense, NeoStem Inc., acaba de abrir en Los Ángeles
(EEUU) el primer banco privado de células madre. Su idea es crear otros
60 bancos en los próximos tres años. No es una idea altruista. Según
los socios fundadores, hay un gran potencial en este tipo de negocios
porque piensan que son muchas las personas que recurrirán a este servicio
para asegurar su salud.
Las
células madre pueden llegar a convertirse en cualquier tipo de tejido.
Se pueden obtener de embriones y de la sangre y la médula de adultos.
Los médicos las están empleando para tratar algunos tipos de cáncer,
como leucemias o linfomas.
En
estos casos, si se planifica con antelación se pueden extraer del propio
paciente antes de someterse a quimioterapia o radioterapia; en otros
casos se recurren a donantes.
Tratamientos
potenciales
Pero
la utilidad de estas
progenitoras puede ir mucho más allá. Aunque todavía no se han creado
tratamientos específicos, sí se han llevado a cabo estudios donde se
ha comprobado la eficacia de estas células para tratar ciertos tipos
de patologías cardiacas o daños en la médula espinal. En estos pacientes,
al utilizar esta terapia se puede recuperar el tejido dañado.
Son
estas personas, sobre todo las afectadas por problemas coronarios y
las personas preocupadas por sufrir cualquiera de las enfermedades mencionadas,
los potenciales clientes de NeoStem. Según la compañía, fundada por
un profesor retirado y dos médicos, los 5.000 dólares que cuesta mantener
una muestra personal de células madre no será un obstáculo para los
consumidores.
No
es iniciativa polémica ni desde el punto de vista científico ni desde
el ético. Las células madre que se almacenan en estos bancos proceden
del torrente sanguíneo del propio cliente, por lo que se evita el rechazo
en el trasplante y cualquier debate ético.
Según
Stephen J. Forman, jefe del programa de trasplantes de células madre
del Centro Nacional Médico Ciudad de la Esperanza en Duarte, California,
es “prematuro” que las personas sanas almacenen sus células progenitoras
porque la ciencia de la medicina regenerativa todavía no ha avanzado
lo suficiente.
“Me
huele más a una verdadera desigualdad entre ricos y pobres ya
que evidentemente ninguna compañía de seguros pagará por esto”, comenta.
Los
clientes que estén dispuestos a pagar 4.700 dólares (unos 3.800
euros), más otros 300 (alrededor de 244 euros) por los honorarios anuales
se someterán a un procedimiento similar a la donación de sangre, pero
más lento: tarda unas tres horas.
A
través de una aguja conectada a un tubo se extrae la sangre y ésta va
a una máquina que separa las células madre del resto de los componentes
que vuelven a ser introducidos en el organismo por el otro brazo del
donante.
El
siguiente paso es tratar las células, congelarlas con nitrógeno líquido
y almacenarlas en un laboratorio del Centro Médico.
Hasta
el momento, unas 20 personas se han sometido al procedimiento que se
lleva a cabo en una sala mientras se proyecta una película para entretener
al cliente. La compañía se propone para este año recoger unas 1.500
muestras.